Un ETF (Exchange Traded Fund, o fondo cotizado) es muy parecido a un fondo indexado: también replica un índice y también tiene comisiones bajas. La diferencia clave es que se compra y se vende en bolsa como si fuera una acción, en tiempo real durante el horario de mercado.
Ambos replican índices y son baratos. Pero un fondo indexado se compra/vende una vez al día a un precio de cierre, mientras que un ETF cotiza en tiempo real. Además, en España hay una diferencia fiscal importante: puedes traspasar dinero entre fondos indexados sin pagar impuestos, algo que no puedes hacer con los ETFs.
Los ETFs son una buena opción si te sientes cómodo comprando en bolsa y quieres flexibilidad. Plataformas como Trade Republic permiten comprar ETFs con comisiones muy bajas y configurar aportaciones automáticas mensuales.
Un ETF sobre el S&P 500 te permite invertir en las 500 mayores empresas de EE.UU. con una sola compra, desde muy poco dinero, y con una comisión anual mínima. Es diversificación instantánea a bajo coste.