La TAE (Tasa Anual Equivalente) es el indicador que refleja el coste o la rentabilidad real de un producto financiero a lo largo de un año. A diferencia del TIN, la TAE incluye no solo el tipo de interés, sino también las comisiones, los gastos y la frecuencia con la que se pagan. Es, en una sola cifra, lo que de verdad te cuesta un préstamo o lo que de verdad ganas con un depósito.
Cuando un banco te anuncia un préstamo 'al 5%', ese número suele ser el TIN, que no cuenta las comisiones. La TAE sí las incluye, así que siempre es igual o mayor que el TIN en un préstamo. Por eso, para comparar dos productos de forma justa, la única cifra fiable es la TAE: resume en un solo porcentaje todo lo que pagas.
Imagina dos préstamos, ambos con un TIN del 6%. El primero no tiene comisión de apertura; el segundo cobra un 2% de comisión. Aunque el TIN es idéntico, la TAE del segundo será más alta, porque esa comisión encarece el préstamo. Si solo miraras el TIN, elegirías mal. Mirando la TAE, ves cuál sale realmente más barato.
La TAE aparece obligatoriamente en la información de hipotecas, préstamos personales, tarjetas de crédito, depósitos y cuentas remuneradas. La ley exige mostrarla precisamente para que puedas comparar productos de distintos bancos con la misma vara de medir.