Una deducción fiscal es un gasto o circunstancia que la ley permite restar para pagar menos impuestos. Reducen la cantidad sobre la que tributas (o directamente la cuota a pagar), así que conocerlas puede suponer que Hacienda te devuelva más o que pagues menos en la declaración. Son, literalmente, dinero que dejas de pagar de forma totalmente legal.
Algunas de las más comunes: aportaciones a planes de pensiones, alquiler de vivienda habitual (en algunas comunidades), compra de vivienda habitual (para hipotecas antiguas), donativos a ONGs, o gastos por maternidad. Muchas dependen de tu comunidad autónoma, así que conviene revisar las de tu región.
Aunque se usan casi como sinónimos, hay un matiz: las reducciones bajan tu base imponible (la cantidad sobre la que calculas el impuesto), mientras que las deducciones bajan directamente la cuota (lo que pagas). Ambas te hacen pagar menos; simplemente actúan en momentos distintos del cálculo.
Mucha gente paga más impuestos de los necesarios simplemente por no aplicar deducciones a las que tiene derecho. Antes de presentar la declaración, dedica un rato a revisar qué deducciones te corresponden: puede ser la diferencia entre que te devuelvan o que pagues.