Una hipoteca variable es un préstamo hipotecario cuyo tipo de interés cambia periódicamente en función del euríbor. Se calcula como euríbor + un diferencial fijo (por ejemplo, euríbor + 0,80%). Cada 6 o 12 meses el banco revisa el euríbor y recalcula tu cuota: si el euríbor ha bajado, pagas menos; si ha subido, pagas más.
La hipoteca variable suele empezar con un tipo más bajo que la fija, así que al principio pagas menos. El riesgo es la incertidumbre: no sabes cuánto pagarás dentro de unos años, porque depende del euríbor, que no controlas. En 2022-2023, muchas familias con hipoteca variable vieron subir su cuota cientos de euros al mes cuando el euríbor se disparó.
Puede convenir si tienes margen en tu presupuesto para absorber subidas, si crees que los tipos van a bajar, o si piensas amortizar la hipoteca pronto. Es una apuesta: ganas si el euríbor se mantiene bajo, pierdes si sube.
Antes de elegir variable, haz números con un euríbor alto (por ejemplo, 4%) y comprueba si podrías pagar esa cuota. Si la respuesta es no, la fija te da más seguridad. Nunca elijas variable contando solo con el escenario optimista.